Versos y Agua: concienciando gestos y almas


Una vez, nuestra querida Begoña Abad me llamó “pizpireta y maremota”. Desde entonces, disfruto reconociendo y encontrando otras personas de almas  y energías semejantes. Belinda Basilio, Ana I. Sánchez y Ana B. Toribio, son de esas: pizpiretas y maremotas.

Las emociones que nos provocaron nos acercaron a la posibilidad de rozar la belleza del Agua. Agradecemos su esfuerzo y cariño quienes, aliados con nuestros ojos y oídos, abrieron de par en par nuestras conciencias.

Abrió Belinda el acto en Navaconcejo que con tanto cariño había ayudado a preparar desde hacía meses con unas palabras de esas que no se olvidan, sacudiéndonos para que “pongamos nuestras conciencias para ponerlas en cada acto que hacemos, como puede ser el tener una pieza de fruta o abrir el grifo de agua”. Solo a partir de esa conciencia, de la que se nutre la intención transformadora, tenemos acceso a la posibilidad de ver realizados en el mundo los cambios que anhelamos.

Somos ya muchas las que hemos hablado de la música y los versos (recitados por María José Muñoz) que bailó Belinda. Agradecemos a María Carvajal su vídeo, que os ofrecemos aquí para que volváis volver a disfrutar aquel momento, refrescando memorias…


De 
"las dos Anas de Tierra Sana" ya habíamos hablado e intuíamos lo que estaban preparando, igual que sabíamos que superarían cualquier expectativa… Sus saberes campesinos en verso, sus sonrisas y sus cuerpos, nos recordaron que no solo la vida campesina se hace más dura cuando falta el agua: todas sufriríamos sin esa lluvia que llora del cielo. Lo que siguió habría sorprendido a cualquier juglar medieval y es que el cantar en verso de las acciones y misión de Tierra Sana no tuvo rival.. 



"Fijaos que, cuando no llueve,
todo el mundo se va secando.
La vida es lo que el agua mueve.
Sin ella, todo va acabando.

Sin lluvia, ¿qué haríamos?

De la primavera al invierno,
todas juntas sufriríamos.
Vivir sería un infierno.

Por eso, cuando llora el cielo, 

como un regalo es la vida.
El agua es el gran anhelo, 
la bendición más querida." * 


Ahora, con vuestro permiso,
toca contar una historia.
Este es nuestro compromiso.
La guardamos en la memoria.

En un lugar del Valle del Jerte se juntaron unas cuantas personas
con afán de preservar la vida y de cambiar algunas cosas.

Todas ellas diferentes y de varios pueblos, 
llegaron de la Vera, del Ambroz ¡Hasta de Francia vinieron! 
Era un grupo variado y muy muy completo 

¡Había hasta mujeres!  

Defendían la agroecología, el ecofeminismo
Preservar la biodiversidad y un sinfín de menesteres.

La mayoría de estas personas eran agricultoras 
pero también personas que no lo eran había: 
Como técnicas, maestras, economistas...algún abuelo 
Y hasta bichólogas convivían.

Luchar por la ecología, por la sostenibilidad del medio ambiente, 
la soberanía alimentaria, la custodia del territorio...
en fin, por el respeto y amor a nuestros cuerpos y nuestras mentes.

¿Y cómo hacemos todo eso?  

A través de la unión, del apoyo mutuo, de reuniones interminables 
- y como no, de comilonas con buen vino y queso!

He aquí de lo que hemos venío a hablar,
-de lo más vivo que vida nos dá
sin ella no somos na’, 
-ni en campo ni en la majá 

Nuestros bosques alimenta,
-y en nuestra casa frecuenta
A ella le debemos todo
-no solo el verdor de nuestra tierra 
sino todas nuestras sierras
-además de nuestra infancia bañándonos en ríos y tirándonos de las piedras 

Las mujeres la cantamos 
- cuando la vida damos.
ver llover era un placer
-ahora esperamos hasta el amanecer, por ver una gota caer.

Lágrimas podremos derramar 
-cuando el agua no quiera llegar
pues es recurso finito que debemos respetar.

Y es que nuestro Valle merece, 
-como los cerezos que florecen
que eduquemos con conciencia
- para evitar la efervescencia.

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Chacha, que tengo a mi prima que está mu interesá porque dice que no podemos seguir así, y que no quiere vernos enfermar... 
-pues dile a tu prima que se venga pa’ Tierra Sana pa’ golé y participar!! 

Siempre aprendemos, compartimos, nos reeducamos y seguimos.

Y a todas vosotras, personas comprensivas, con estas palabras nos dirigimos.
Tierra Sana es el futuro, de esto podéis estar más que seguros.

Y ya está, si queréis saber más 

dejad la vergüenza y atreveos a preguntar.


Abrazamos las palabras de cierre de Belinda quien, profundamente emocionada, nos deseó -y en ese deseo nos encontramos todos- que las emociones que sentimos aquella mañana nada, nada, las borrase de nuestras mentes, de nuestros cuerpos, porque las habíamos compartido con el río, el Valle y el Agua como testigos.

Que nada borre lo que allí vivimos, porque son limitados los momentos que despiertan conciencias, unidas, y nos alegran por dentro. 


* Versos de Jordi Sierra i Fabra, extraído de "La gota de agua que tenía miedo)


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