Tras la resaca del agua


Diálogo poético: Recitando al agua. Montserrat Villar y Bernardo Santos abren el intercambio entre poetas y agricultoras de Tierra Sana. Navaconcejo, 11 de noviembre 2017.

¿Puede el agua provocar resaca?  

Llevo dos semanas repitiéndome esa pregunta, a la vez que descubro las sensaciones de esta resaca indolora y tremendamente enriquecedora que me traje del Valle del Jerte el domingo 12 de noviembre.

Concluyo que sí, que llevo dos semanas de resaca: resaca de poesía, de vida, de complicidades, de (re)encuentros. Resaca de agua, que todo lo provoca y de la que todo fluye. 

Como sociedad no acostumbrada a dar gracias ni a celebrar lo más simple, lo más básico y lo más esencial, celebrar el agua durante tres días nos renovó y nos alimentó. Nos reencontramos incluso con personas a quienes nunca antes habíamos visto y a quienes, sin embargo, parecía que conocíamos desde hacía tanto. Esa es la fuerza de la poesía: crea puentes. 

Desenfrenada y arrolladoramente. Puentes, que tanta falta hacen. 

Ante el anhelo inútil de capturar de alguna manera lo que sentimos y vivimos del 10 al 12 de noviembre pasados, no he tenido otro recurso que el de escribir y compartiros los trocitos de conversaciones, imágenes y vídeos de los que he podido hacer acopio… Absurdo consuelo, lo sé, pero quién sabe, a lo mejor alguien se animará y comentará y compartirá y regresará a esos momentos, enriqueciéndolo todo. De hecho, 2.234 como personas vosotros leyeron sobre cómo las mujeres del valle recitan al agua y 925 os interesasteis por la llegada de los chiflados obstinados por los versos al instituto en tan solo cuestión de días... Porque esa era la intención de este espacio bloguero desde el principio: hacer eterno el compartirnos que nos concede la poesía.

Mi narración será, necesaria e irremediablemente, subjetiva e incompleta pero espero que no aburrida. Porque además nunca concebí este esfuerzo de narrar como algo en solitario, sino más bien como algo que se pone en común a partir de las sensaciones que nacieron en el Valle para convertirse ahora en un trocito de nuestra memoria. Memoria que querríamos viva y vivaz.
Por ello, me he regalado el seguir en contacto con una y con otra de las muchas personas que allí estuvimos. He echado mano de las “protagonistas” de cada momento, algunas con micrófono y otras no, algunas en el escenario y otras entre el público, algunas que hablaban y otras que permanecían silenciosas; pero todas con algo único e insustituible que aportar. 

Antes de comenzar con mi fragmentado relato de impresiones, me lanzo a compartir aquellos inmediatos que Ángel Calle y David Trashumante compartieron en su muro de Facebook y que Ana I. Sánchez publicó en el blog de Tierra Sana, a las pocas horas de separarnos: 

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Si tenéis posts, blogs o cualquier otro espacio en el que hayáis compartido vuestras impresiones de aquellos días, añadidlos a los comentarios aquí abajo: ¡son gratis!

Va por ellas, el Agua, la Poesía y la Vida y por todas aquellas personas que las celebramos. 

Comentarios

  1. Gracias, Rocío, por tus hermosas impresiones que nos ayudan a rememorar la magia que allí se vivió. Seguiremos en el camino. Seguiremos encontrándonos. Seguiremos en el Valle del Jerte.

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  2. Gracias por este reencuentro de recuerdos... Siendo ahora pontífices de la poesía (por eso de que la poesía crea puentes) Gracias ��

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